Espero vuestra asistencia y que lo disfrutemos todos
sábado, 16 de abril de 2011
Celebracion del Día Intenacional del Tai Chi
Hola amigos, la última semana de este mes celebramos en la escuela Wu Shin de Castellón el Dia Internacional del Tai Chi en colaboración con El Corte Ingles.
Espero vuestra asistencia y que lo disfrutemos todos
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miércoles, 13 de abril de 2011
Por que funciona el Tai Chi Chuan como defensa personal
La imagen que hoy se tiene del Tai Chi Chuan a nivel popular es de una danza suave muy apropiada para la salud.
Si bien es cierto que esta faceta saludable del Tai Chi se ha extendido mucho entre la población mundial, debido a la necesidad de la gente de bajar sus niveles de estrés y ansiedad en un mundo cada más acelerado. Al mismo tiempo esto ha provocado una gran distorsión sobre el Tai Chi Chuan original, que como la palabra dice (Chuan = puño o sistema de combate) es originalmente un arte marcial.
Los que conocemos con un poco más de profundidad este arte marcial, sabemos lo letal que puede llegar a ser y lo adecuado que es como auténtica y verdadera defensa personal.
A pesar de las dificultades que presenta un artículo escrito para poder tratar este tema en toda su amplitud, trataré de explicar humildemente, con sencillez y claridad, algunos de los argumentos sobre qué es tan poderoso el Tai Chi Chuan como defensa personal.
En primer lugar, todos los expertos en defensa personal real que he podido consultar en varios años tienen un denominador común: “el arma más poderosa que usted tiene ante una situación de violencia o agresión es. SU MENTE”.
Precisamente el Tai Chi Chuan es un arte marcial interno, es decir, un arte marcial donde además de trabajar con el cuerpo se trabaja también con la mente. Es más, en el auténtico Tai Chi Chuan se busca que la auténtica fuerza, el verdadero poder salga de la mente y se manifieste a través de ella luego en el cuerpo.
En este arte marcial se busca trabajar con el Chi, que es una energía superior, mucho más fina y potente que la fuerza muscular. Y se enseña que el Chi lo mueve la mente, es decir, la mente tiene el poder de modificar el Chi de una persona, y éste a su vez modificará el cuerpo.
No es mi intención ni tengo espacio en este artículo para polemizar sobre la existencia y realidad de Chi. Si el lector está interesado le recomiendo que lea: “El libro del Ki” de Koichi Tohei” u otros tratados ya publicados al respecto.
En el entrenamiento del Tai Chi de combate, el practicante se entrena en mantener el cuerpo relajado y la mente concentrada, sin ansiedad, mientras está sometido a presión. Esto determina una serie de fenómenos como los que a continuación destaco:
- Poder soltarse de cualquier llave, luxación o agarre por parte del adversario.
- Cuando el cuerpo está completamente relajado y la mente concentrada y en silencio, se desarrolla la intuición del cuerpo, lo cual permite, por ejemplo, bloquear un golpe lanzado hacia nosotros con poco esfuerzo, absorbiendo la energía del golpe sin recibir daño. Además se observa que la persona que lanzó el golpe es la que recibe el daño. Es como si la energía que lanzó, al no encontrar respuesta o apoyo en el adversario volviera al atacante perjudicándole a él mismo.
- Así también, esta intuición del cuerpo, unificado con la mente permite que lleguemos a tiempo para poder parar el golpe de puño, de pierna, un ataque de cuchillo, etc. Incluso, en múltiples ocasiones anticiparnos a él.
- También el “Arte de la Suavidad” permite en el practicante desplazamientos sutiles del cuerpo que hacen al luchador estar fuera de la línea de acción del adversario, así como poder acercarse a él sin que se de cuenta, generando en el adversario una gran sorpresa.
- Cuando se lanzan los golpes de percusión, llamados en este arte Fa Chi o Fa Jin. El adversario es sorprendido, pues son golpes que salen sin avisar, sin “telegrafiar” el golpe, pues no necesitan de la energía mecánica del cuerpo que necesita un golpe convencional.
Así, estos golpes de percusión, sorprenden al adversario, produciéndole además un gran daño, tanto por la potencia que son capaces de generar, como por la sorpresa que producen en el adversario.
A nivel electromagnético, cuando una persona va a recibir un golpe, de manera inconsciente “cierra” su cuerpo, haciendo que el golpe quede en la superficie, esto es natural, forma parte de los instintos naturales del cuerpo.
Pero cuando la persona recibe un golpe de Tai Chi, no es capaz de reaccionar a tiempo y no cierra su cuerpo a nivel electromagnético, permitiendo esto que el golpe penetre en profundidad en el cuerpo produciendo un estado de ”Shock”, algo así como un cortocircuito que hace que la persona quede completamente anulada.
- Con las luxaciones, proyecciones y puntos vitales, pasa exactamente lo mismo, cuando éstas se realizan con Fa Chi, el adversario no puede resistir esa fuerza, pues es de una dimensión diferente y superior a la fuerza muscular y es anulado por completo.
Por supuesto que esto requiere un entrenamiento exhaustivo, pero es lo mismo en cualquier otro arte marcial o en cualquier otro arte en general. Pero cuando esto se entrena de manera continuada durante el tiempo necesario, produce unos efectos muy poderosos y de alta calidad.
- Por otro lado, el Tai Chi de combate, como decíamos antes entrena muy fuertemente toda la parte psicológica, trabajando el rebajar al mínimo la ansiedad en plena situación de estrés u opresión, como es un combate. Esto produce unos beneficios extraordinarios en el practicante, pues le hace desarrollar la serenidad y la concentración en caso de peligro, que, como decíamos antes y como dicen todos los que saben de verdad sobre defensa personal es el arma más importante que tenemos para salir bien parados de ello.
No quiero alargar más este artículo, confiando en que será suficiente para hacer pensar a aquellas personas que investigan con honradez y buen corazón en el mundo de las Artes Marciales. Tan sólo decir, que esto es tan sólo una breve exposición del tema y que por supuesto es muy ampliable.
En la escuela Wu S’hin trabajamos el Tai Chi de combate con la intención de poder mostrar todo esto de forma práctica a los sinceros practicantes que se acercan a nuestras puertas con la sana intención de profundizar un poco en el mundo de las Artes Marciales.
Carlos Pedro Bernat
Profesor de Tai Chi de Combate y Defensa Personal.
Mail taichi5castellon@gmail.com
El Poder del Chi
Esta palabra viene de China; en Japón se conoce como “Ki”, en la India como “Prana”, en Corea se llama “Him”. Pero a pesar de sus diferentes nombres, todos ellos se refieren a lo mismo, a un concepto un poco difícil de entender para la mentalidad occidental.
En este breve artículo vamos a tratar de explicar con claridad y sencillez este concepto.
Según las tradiciones orientales el Chi es la energía universal, es decir, que atraviesa y penetra todo el Universo y también nuestro cuerpo, pues él es una parte de ese Universo.
Se dice que ese Chi fluye naturalmente por nuestro cuerpo con un caudal abundante, pero que nuestros estados psíquicos y mentales traban constantemente este caudal de Chi, haciendo que tan solo fluye el justo y necesario para la vida.
Este caudal que Chi es mucho más potente de lo que pensamos y puede dar lugar a proezas que parecerían milagros para los que no conocen su poder.
Nuestras creencias, nuestros miedos, nuestros deseos personales, nuestras fantasías, nuestras frustraciones hacen que este Chi al que todos tenemos derecho se bloquee, o más bien se bloqueen las “cañerías” por las que él pasa.
Por eso los Maestros de Artes Marciales de la antigüedad le dieron tanta importancia a la formación de cuerpo como a la formación moral, es decir, a la formación de la personalidad humana; porque sabían que si la mente y las emociones no son entrenadas para poder alcanzar una armonía con el Universo, difícilmente puede fluir un Chi potente.
Actualmente en las Artes Marciales el Chi es un conocimiento casi perdido, casi un mito, por eso se entrena fundamentalmente el cuerpo y se le da poca importancia a la educación de las emociones y de la mente. Es por ello que el concepto de “Do”, “Tao” o Camino se han quedado como algo simbólico. Hoy se piensa que cuanto más se entrene el cuerpo, el guerrero se vuelve más poderoso, y eso no es completamente cierto.
Afortunadamente testimonios en el siglo XX como el Maestro Ueshiba nos demostraron lo contrario, sólo hay que leer la cantidad de anécdotas que dejaron sus discípulos y personas que fueron testigos de ello personalmente para comprender el poder del Chi.
Hoy en día se usa un “pequeño Chi” en algunas disciplinas para la medicina y el bienestar de las personas. Este Chi, siendo bueno, no es el Chi más elevado que fa el verdadero poder marcial, pues se realiza en estados de tranquilidad y puede ser alterado por cualquier contratiempo o dificultad.
El verdadero Chi marcial se obtiene de conocimientos que llevan al ser humano a lo más profundo de sí mismo, a superar las barreras de la “ilusión” de nuestra personalidad.
En las doctrinas orientales de “alta escuela” se habla de que lo que nosotros percibimos no es más que una ilusión que nosotros creemos que es real, pero que hay una realidad más radiante, más luminosa, más poderosa, que sólo se puede descubrir cuando uno atraviesa las fronteras de su propia pequeñez superficial. Para encontrar este Chi, nace falta un Maestro que sepa cómo lograrlo y un discípulo que esté dispuesto a seguirlo seriamente.
Afortunadamente, yo encontré a ese Maestro y puedo confirmar por experiencias personales que ese Chi existe. Desde entonces me dedico a cultivar ese Chi en la medida de mis fuerzas.
Para terminar quiero contar una historia real que nos cuenta el Maestro Koichi Tohei en su “Libro del Ki”. Una anciana japonesa tenía en su casa, en el primer piso todas sus pertenencias más queridas. Se declaró un incendio en su casa y ella iba a perder esas pertenencias que estaban en un baúl.
La anciana, sin pensarlo cogió ese baúl y lo sacó a la calle. Cuando llegaron los bomberos, uno de ellos intentó mover eses baúl y no pudo moverlo ni unos centímetros, pues resultó que pesaba más de 100 kilos. ¿Qué extraño poder movió a esa anciana a realizar tal hazaña sin plantearse si esto era posible o no?
Ese el poder del Chi.
Carlos Pedro Bernat
Profesor de Tai Chi Chuan
Escuela Wu S’hin
Mail: taichi5castellon@gmail.com
La formación del caracter en las Artes Marciales
El fenómeno de la expansión de las artes marciales es algo que hoy conocemos bien. En cualquier ciudad del mundo, hoy es posible encontrar gimnasios, escuelas, academias donde se enseñan estas disciplinas, provenientes, fundamentalmente de oriente.
Si hacemos un repaso por la historia de estas escuelas, nos vamos a dar cuenta de que ellas son algo más que un deporte o que un sistema de defensa personal. Originalmente, los maestros fundadores de las escuelas de artes marciales propusieron a través de ellas una educación, una formación del carácter.
¿Qué significa formación del carácter?
Formación del carácter no significa cambiar el carácter de la gente, sino mejorarlo. Como muy bien decían los filósofos de la escuela estoica, el carácter es como una estatua, cada uno tiene la suya y no la puede cambiar por la del vecino. Lo que sí puede hacer es limpiarla, pulirla, perfeccionarla hasta convertirla en una bella estatua.
En nuestro concepto actual de educación se nos enseña matemáticas, ciencias naturales, literatura, informática, etc. Así, nosotros adquirimos unos conocimientos intelectuales que nos dan un “barniz” de cultura que la mayor parte de las veces no pasa de ser superficial.
No se nos enseña a cultivar el carácter, no se nos enseña concentración, ni atención, ni estrategia, ni cómo actuar frente al miedo o frente a los problemas cotidianos.
Esto hace que psicológicamente seamos más débiles de lo que muchas veces creemos. Frecuentemente vemos que una persona con carrera universitaria está igual de desconcertada ante un problema de la vida que otra que apenas sabe leer y escribir.
Maestros fundadores de escuelas de artes marciales como Gichin Funakoshi, Jigoro Kano, Moriei Ueshiba, So Doshin y otros, buscaron una formación integral del hombre a través de las artes marciales, generando un camino de autocontrol y conocimiento.
Voy a tratar de poner algunos ejemplos de cómo se puede formar el carácter en las prácticas de artes marciales.
Cuando un principiante llega a una escuela de artes marciales no sabe hacer casi nada de lo que le piden, pero a través de una disciplina, poco a poco va desarrollando toda una serie de movimientos y técnicas.
Esto le aporta al carácter humildad (que no es menospreciarse ni sobrevalorarse) y capacidad de trabajo, y nos enseña que la autodisciplina es una gran herramienta, un gran “poder”.
Otro ejemplo clásico son las cosas que suceden en un combate. Por ejemplo, si uno es indeciso pierde. Si es precipitado e irreflexivo, acaba estrellando sus narices en el puño de su adversario. En el combate hay un momento justo para hacer las cosas y uno debe estar concentrado para aprovechar la oportunidad. ¿Cuántas veces perdemos en la vida por no desarrollar la autodisciplina? ¿Cuántas veces la indecisión nos hace perder el tren de los acontecimientos? ¿Cuántas veces perdemos la oportunidad por no estar preparados cuando ésta se presenta?... Y así un sinfín de cosas que hace que las artes marciales se conviertan el algo que puede darnos un gran aporte para la vida.
Originalmente el combate en las artes marciales se enseñaba para luchar en campos de batalla, pero cuando aparecen grandes periodos de paz, los maestros fundadores de escuelas generan un tipo de combate que tiene características educativas, cognoscitivas, haciendo hincapié en cosas como la cortesía, la rectitud, la impecabilidad, entrenando a los ciudadanos que iban a aprender a esas escuelas a enfrenarse a situaciones donde la persona se siente presionada y enseñándoles a desarrollar esa rara cualidad que llamamos serenidad, que es una de las cosas más valiosas que estas artes nos pueden aportar.
Por eso estos grandes maestros, después de 30, 40 ó 50 años de práctica, seguían perfeccionándose. ¿es que no sabían defenderse ya después de todo ese tiempo?
Quizás buscaban el cultivo de esa serenidad y por eso seguían practicando. Por eso el maestro Gichin Funakoshi decía: “Lo importante en el Karate-Do no es la victoria ni la derrota de sus participantes, sino la formación del carácter”.
A todo este proceso, los maestros japoneses le llamaron Budo, o sea, las artes marciales como vía de conocimiento trascendente.
Hoy en día, este tipo de enfoque se ha perdido. Las artes marciales se han polarizado en artes deportivas o de defensa personal sin ninguna característica trascendente. Esto ha provocado que hayan ganado en popularidad, pero han perdido en profundidad.
Por eso, hoy en día, muchos instructores internacionales ya se están volviendo a interesar por un proceso que implica un enfoque mucho más profundo de estas artes. Un proceso que implique que, sin perder su marcialidad ni su capacidad deportiva o de salud (que son facetas inherentes a estas artes), permita un aprendizaje útil para los hombres y mujeres de nuestro tiempo; que nos enseñe a responder eficazmente cuando los problemas, nuestros miedos y nuestra inseguridad aparecen.
Entonces vuelve a cobrar importancia la formación del carácter. Entonces estas artes pueden volver a convertirse en un camino trascendente que nos lleve a ser un poco más fuertes, un poco más buenos, un poco más sabios.
Carlos Pedro Bernat
Profesor del Tai Chi Chuan y Defensa Personal
Director de la Escuela de Artes Marciales Wu S’hin (Castellón)
Mail: taichi5castellon@gmail.com
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